aguinaldo2012

María Auxiliadora y Don Bosco

Tibidabo

¡La presencia viva de la Virgen

El gran botánico francés Linneo era un gran cristiano, pero decía con gracia: "Yo no creo en Dios..., porque lo veo". Lo veía en la perfección de las plantas.

Don Bosco, podemos decir también con gracia, que no creía en la Virgen..., porque la veía, la sentía presente. Eso lo aprendió Don Bosco, de modo singular, en la construcción de la basílica de María Auxiliadora de Turín. Él sentía, día a día, la presencia viva de la Virgen.

Logró levantar la basílica en tres años, porque la Virgen le fue enviando el dinero por todas partes. Él decía que era solo el limosnero de María Auxiliadora. Y afirmó: "Podemos decir que cada ladrillo de esta basílica representa una gracia concedida por María Auxiliadora".

 

 

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