Mes de Mayo - Mes de Mª Auxiliadora

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HOY ES 24 DE ABRIL
María, la madre de la vida, la que vive la resurrección.

Santa María de la mañana de Pascua

Abril venía, lleno / todo de flores amarillas...;
sobre la tumba de la muerte / abría Dios sus manos amarillas.

Cada día tiene su mañana. Pero la mañana de Pascua fue especial. Aquella mañana María estaba llena de esperanza porque el fracaso o el éxito de su vida, de la de su Hijo, de toda la humanidad, dependía de un instante. Toda la historia había estado esperando aquel momento.
¡El momento de la Pascua!

Entonemos la canción de la alegría porque la Pascua es la demostración de que la vida es esencialmente intemporal, que lo nuestro con Dios va en serio, que no nos perdemos ni el tiempo ni en el espacio. El regalo de la Pascua es la esperanza que nos hace tener confianza en Dios, en el triunfo de la bondad y del amor... Porque "si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios le ha resucitado, estás salvado" (Rom 10,9). Dice el Papa Francisco: "Hay cristianos cuya opción parece ser la de una cuaresma sin Pascua. Es verdad que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo".

El poder de la resurrección ha de hacerse presente en nuestra vida cotidiana. Es tiempo para acoger la gracia de la Resurrección, para dejarse renovar por la misericordia de Dios: que la fuerza del amor transforme nuestra vida y cree cauces de misericordia, para que Dios, por nuestra implicación comprometida, pueda regar la tierra, custodiar la creación y hacer florecer la paz y la justicia. Y nuevamente apareces tú, María, madre de la vida, testigo de la resurrección, resucitada tú también a la vida para siempre.

Hoy tu bendición, María Auxiliadora, nos llena de la alegría y de la esperanza del Resucitado. ¡Ahora ya podemos vivir todos los días de nuestra vida porque, día y noche, brilla, intemporal y eterna, la luz de la Pascua! "Que la alegría de la resurrección nos levante de la soledad, la debilidad y la desesperanza y genere en nosotros la fuerza y la ilusión". Gracias, Madre, por alumbrar en nosotros este tiempo de Pascua.


Isidro Lozano